Al contrario de otras bibliotecas el acervo bibliográfico de la orden de los Predicadores casi nos son desconocidas, pues los documentos que aparecen son aislados, lo único que hasta nuestros días tenemos es el mermado archivo de Santo Domingo aun y cuando la orden tenía varias provincias en la Nueva España; la de Santiago de México, fundada en 1592; la de Chiapas y Guatemala, en 1561; por último, la de Puebla que tuvo su estatuto propio en 1656. Todas estas provincias sustentaban conventos ricos y varias clases de estudio; su vida intelectual es importante en el México colonial, pese al descuido con que la propia orden y, por ende, los historiadores han mirado su historia novohispana; debieron también, haber tenido importantes bibliotecas, cuyos indicios hemos señalado anteriormente. Actualmente solo podemos dar cuenta de estas bibliotecas la del Convento de Santo Domingo de México esta biblioteca no solo era la del convento también era la que utilizaban para sus estudios, el día de hoy podemos encontrar su catálogo en la Biblioteca Nacional de México el cual fue formado por Vicente de la Peñal en 1810 momento en el que se empezaba la destrucción del régimen colonial.
En ese entonces la biblioteca contaba con 6 mil 8 libros en 2 mil 407 obras, aun que estos se encuentran inventariados de manera irregular pues algunos autores se encuentran alfabetizados por la letra inicial de su nombre y otras por la del apellido, esta forma de alfabetizar dificultaba la localización de los libros que en su mayoría contenían temas de teología y religión, una pequeña parte de las obras eran libros de médicos (Ej. Aforismos de cirugía) es de tomar en cuenta esta pequeña porción de la biblioteca pues más que tener los libros habituales contenían libros que indicaban una preocupación por el avance de las ciencias, ello quiere decir que la comunidad leía y discutía los problemas del momento, sabiendo esto es una lastima que hoy en día no se tenga el acervo bibliográfico físicamente, pues que bello sería ver tan magníficos libros con esas impresionantes marcas de fuego que el Convento colocaba.
En ese entonces la biblioteca contaba con 6 mil 8 libros en 2 mil 407 obras, aun que estos se encuentran inventariados de manera irregular pues algunos autores se encuentran alfabetizados por la letra inicial de su nombre y otras por la del apellido, esta forma de alfabetizar dificultaba la localización de los libros que en su mayoría contenían temas de teología y religión, una pequeña parte de las obras eran libros de médicos (Ej. Aforismos de cirugía) es de tomar en cuenta esta pequeña porción de la biblioteca pues más que tener los libros habituales contenían libros que indicaban una preocupación por el avance de las ciencias, ello quiere decir que la comunidad leía y discutía los problemas del momento, sabiendo esto es una lastima que hoy en día no se tenga el acervo bibliográfico físicamente, pues que bello sería ver tan magníficos libros con esas impresionantes marcas de fuego que el Convento colocaba.
1 comentario:
Carelia,
Mi único comentario sería el que mencionaras la fuente de donde obtuviste los datos para el desarrollo de tu post. Muy bien.
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